domingo, octubre 30, 2005

" La voz a ti debida "

Todo dice que sí.
Sí del cielo,lo azul,
y sí, lo azul del mar;
mares, cielos, azules
con espumas y brisas,
júbilos monosílabos repiten sin parar.

Un sí contesta sí a otro sí.
Grandes diálogos repetidos
se oyen por encima del mar
de mundo a mundo: sí.
Se leen por el aire largos seis,
relámpagos de plumas de cigüeña,
tan de nieve, que caen,
copo a copo,
cubriendo la tierra
de un enorme, blanco sí.
Es el gran día.
Podemos acercarnos hoy
a lo que no habla:
a la peña, al amor,
al hueso tras la frente:
son esclavos del sí.
Es la sola palabra
que hoy les concede el mundo.
Alma, pronto, a pedir,
a aprovechar
la máxima locura momentánea,
a pedir esas cosas imposibles,
pedidas, calladas,
tantas veces, tanto tiempo,
y que hoy pediremos a gritos.
Seguros por un día —hoy,
nada más que hoy—
de que los «no» eran falsos,
apariencias, retrasos,
cortezas inocentes.
Y que estaba detrás,
despacio, madurándose,
al compás de este ansia
que lo pedía en vano,
la gran delicia: el sí.
--- Pedro Salinas (La voz a ti debida - versos 567 a 610)

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