domingo, octubre 30, 2005

" La voz a ti debida "

Todo dice que sí.
Sí del cielo,lo azul,
y sí, lo azul del mar;
mares, cielos, azules
con espumas y brisas,
júbilos monosílabos repiten sin parar.

Un sí contesta sí a otro sí.
Grandes diálogos repetidos
se oyen por encima del mar
de mundo a mundo: sí.
Se leen por el aire largos seis,
relámpagos de plumas de cigüeña,
tan de nieve, que caen,
copo a copo,
cubriendo la tierra
de un enorme, blanco sí.
Es el gran día.
Podemos acercarnos hoy
a lo que no habla:
a la peña, al amor,
al hueso tras la frente:
son esclavos del sí.
Es la sola palabra
que hoy les concede el mundo.
Alma, pronto, a pedir,
a aprovechar
la máxima locura momentánea,
a pedir esas cosas imposibles,
pedidas, calladas,
tantas veces, tanto tiempo,
y que hoy pediremos a gritos.
Seguros por un día —hoy,
nada más que hoy—
de que los «no» eran falsos,
apariencias, retrasos,
cortezas inocentes.
Y que estaba detrás,
despacio, madurándose,
al compás de este ansia
que lo pedía en vano,
la gran delicia: el sí.
--- Pedro Salinas (La voz a ti debida - versos 567 a 610)

" Te regalo una ilusión "

Un regalo para tí.....

Te regalo una ilusión
y entenderás que te quiero,
te regalo aquel lucero
que habita en mi corazón.
Te regalo una sonrisa
y un cariño de enero a enero,
la copla de un guitarrero
que va en alas de la brisa.
Te regalo el fiel momento,
de acariciar mi guitarra,
el cantar de una guitarra
y el dulce final de un cuento.
Te regalo, entre otras cosas,
toda la alegría de un niño,
el fervor de mi cariño,
el sol, mi tiempo y mis rosas.
Te regalo la distancia entre nosotros
y el cielo,ilusión, dicha y anhelo,
y un mar de eternas fragancias.
Te regalo, alma de mi alma,
todo lo que hay en la tierra,
te doy la paz y la guerra,
la tempestad y la calma.
---- Lucho Vergara

" Cuerpo feliz que fluye entre mis brazos "

Cuerpo feliz que fluye entre mis manos,
rostro amado donde contemplo el mundo,
donde graciosos pájaros se copian fugitivos,
volando a la región donde nada se olvida.
Tú forma externa,
diamante o rubí duro,
brillo de un sol que entre mis manos deslumbra,
cráter que me convoca con su música íntima,
con esa indescifrable llamada de tus dientes.
Muero porque me arrojo,
porque quiero morir,
porque quiero vivir en el fuego,
porque este aire de fuera no es mío,
sino el caliente aliento
que si me acerco quema
y dora mis labios desde un fondo.

Deja, deja que mire,
teñido del amor,
enrojecido el rostro por tu purpúrea vida,
deja que mire el hondo clamor
de tus entrañas donde muero
y renuncio a vivir para siempre.
Quiero amor o la muerte,
quiero morir del todo,
quiero ser tú, tu sangre,
esa lava rugiente
que regando encerrada
bellos miembros extremos siente
así los hermosos límites de la vida.
Este beso en tus labios
como una lenta espina,
como un mar que voló hecho un espejo,
como el brillo de un ala,
es todavía unas manos,
un repasar de tu crujiente pelo,
un crepitar de la luz vengadora,
luz o espada mortal
que sobre mi cuello amenaza,
pero que nunca podrá destruir la unidad de este mundo.
---- Vicente Aleixandre

" Poemas de las cosas "

Quizás estando sola, de noche, en tu aposento
oirás que alguien te llama
sin que tu sepas quién
y aprenderás entonces,
que hay cosas como el viento
que existen ciertamente,
pero que no se ven...
Y también es posible
que una tarde de hastío
como florece un surco,
te renazca un afán
y aprenderás entonces
que hay cosas como el río
que se están yendo siempre,
pero que no se van...
O al cruzar una calle,
tu corazón risueño recordará
una pena que no tuviste ayer
y aprenderás entonces
que hay cosas como el sueño,
cosas que nunca han sido,
pero que pueden ser...
Por más que tu prefieras ignorar estas cosas
sabrás, por qué suspiras oyendo una canción
y aprenderás entonces
que hay cosas como rosas,
cosas que son hermosas,
sin saber que lo son...
Y una tarde cualquiera,
sentirás que te has ido
y un soplo de ceniza
regará tu jardín
y aprenderás entonces,
que el tiempo y el olvido
son las únicas cosas que nunca tienen fin.
--- José Ángel Buesa

"A fugitivas sombras doy abrazos"



A fugitivas sombras doy abrazos;
en los sueños se cansa el alma mía;
paso luchando a solas noche
y día con un trasgo
que traigo entre mis brazos.
Cuando le quiero más ceñir con lazos,
y viendo mi sudor,
se me desvía,
vuelvo con nueva fuerza a mi porfía,
y temas con amor me hacen pedazos.
Voyme a vengar en una imagen
vana que no se aparta de los ojos míos;
búrlame,
y de burlarme corre ufana.
Empiézola a seguir,
fáltanme bríos;
y como de alcanzarla tengo gana,
hago correr tras ella el llanto en ríos.
--- Francisco de Quevedo